TRAZO PLANO

UNA CONVERSACION CON LA CREADORA DE LOS LIBROS "TRAZO PLANO"

En septiembre de 1985, un terremoto cambió para siempre la Ciudad de México. Entre los edificios afectados estuvo la Escuela Corregidora de Querétaro, donde las clases ya no podían continuar de la manera habitual.

Fue entonces cuando la maestra Consuelo David Cravioto, encargada de coordinar los talleres, encontró una manera de que la enseñanza pudiera continuar.

En lugar de dejar que las circunstancias interrumpieran el conocimiento que durante años habían acumulado las maestras, comenzó un proyecto para recopilar sus experiencias y especialidades y convertirlas en una herramienta que pudiera llegar a nuevas generaciones.

Así comenzaron a tomar forma los primeros libros de este proyecto de trazo plano.

La historia de la maestra Consuelo, sin embargo, había comenzado mucho antes.

Entre sus recuerdos más queridos está su maestra Esperanza Moncada, una de las personas que marcaron su formación. También recuerda con especial cariño una de sus primeras grandes experiencias como estudiante: haber recibido una máquina de coser después de diseñar, patronar y confeccionar un vestido en menos de cuatro horas. Hasta la fecha, sigue conservando esa máquina.

Quizá no sea casualidad que una de las características que más admiro de su trayectoria sea precisamente esa combinación de técnica, curiosidad y pasión por la industria del vestido.

Para la maestra Consuelo, aprender a construir una prenda no consiste únicamente en conocer una serie de pasos. La correcta organización y utilización de las herramientas, así como la aplicación adecuada de cada procedimiento, forman parte integral de crear y confeccionar ropa.

Por eso su trabajo no se limitó al trazo plano. A lo largo de su trayectoria también se dedicó a recopilar y transmitir los conocimientos necesarios para llevar una idea del papel a una prenda terminada, como sucede en La tecnología de la moda, parte de esta serie de publicaciones.

Y aquí es donde encuentro una de las partes más importantes de su legado: la pasión por una profesión puede convertirse también en el deseo de compartirla.

Las alumnas se convirtieron en maestras. Las maestras transmitieron su experiencia. Esa experiencia se convirtió en libros. Y esos libros continúan llegando a nuevas generaciones.

Hoy, las redes sociales han transformado radicalmente la manera en que aprendemos. Podemos encontrar un tutorial, una explicación técnica o una referencia en cuestión de segundos. Pero creo que la herramienta solamente adquiere verdadero valor cuando detrás de ella existe conocimiento y experiencia.

Me parece importante que el conocimiento de las maestras encuentre también un lugar en estos nuevos espacios, no para sustituir la enseñanza, sino para ampliar sus posibilidades y permitir que aquello que una generación aprendió pueda seguir viajando.

El nombre trazo plano hace referencia precisamente a esa primera etapa de construcción: la prenda existe inicialmente sobre el papel, antes de convertirse en ropa.

Pero quizá el verdadero legado de estas maestras esté en algo que va mucho más allá del papel.

Está en todo aquello que sucede cuando alguien recibe un conocimiento, lo hace suyo y después decide compartirlo con alguien más.

Después de conversar con la maestra Consuelo, me quedo con una idea que considero fundamental: quienes hemos tenido la oportunidad de aprender tenemos también la responsabilidad de compartir.

Y quizá esa sea la mayor lección de todas: que el conocimiento, como una prenda, puede pasar de unas manos a otras, transformarse en el camino y seguir cobrando vida mucho después de haber sido creado.

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